Anabel 5

Con Anabel, nos encantaba jugar a buscar el peor bar de la ciudad. En invierno, cuando hacía o comenzaba a hacer frío había o comenzaba a haber ciertas disputas. La principal ocurrencia era porque a ella le encantaba el frío, pero su forma de disfrutarlo era debajo de las sábanas y frazadas tejidas con cuadraditos de colores, que le encantaba tejer dándole formas divertidas, o que ella consideraba divertidas. En cambio, yo, prefería la cruel aventura de divagar por la ciudad aún de noche, sacando frío por la nariz y rezándole a quien tenga que rezarle para no morir congelado, quejándome de la tempestad arbitraria del clima y tocándome la nariz cada dos por tres Sigue leyendo

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