El señor del bosque 3

Tres días de marcha nos costó la caminata a mi y al lobo. El parecía saber a donde nos dirigíamos. En el camino el traía comida, animales cazados por él y yo aprendía a prueba y error que plantas eran comestibles y cuales no. Se lo vio muy satisfecho luego del segundo día cuando se me ocurrió prender un fuego (que hice muy difícilmente) y cocinar el animal cazado. Al repuntar del cuarto día, ya mas acostumbrado a mi acompañante y guía vi una inscripción en un tronco. Esta inscripción parecía una especie de escritura, rayas sobre una línea. Cómo realmente no entendía y mi amigo se adelantaba lo dejé sin pensarlo tanto. El bosque me llamaba muchísimo mi atención. Los árboles eran largo y altos, todo de un tono verde, marrón y amarillo. Después de los primeros días ya me estaba empezando a parecer cómodo aunque aún ajeno, yo no había pedido por esto sin embargo era bastante atractivo. Miraba la corteza de un árbol que me llamó la atención porque parecía una espiral cuando vi de nuevo estos dibujos. Y de nuevo. Y de nuevo. Y de nuevo de nuevo. Sin querer terminé en un claro del bosque, en donde las enredaderas que unían los árboles y arbustos no estaban y parecía un círculo trazado intencionalmente, rodeado del follaje, liso y lleno de tierra. El lobo desapareció. Me comenzó a invadir una oscuridad terrible desde adentro y agarré fuerte mi espada. Transpiraba. Caían mis gotas a los costados de mi rostro, sabor salado, formas que de repente eran gigantezcas, todo se movía, mis gemelos comenzaron repentinamente a ceder y fui presa de una sensa Sigue leyendo