Struggle

La primera dificultad a la que me enfrento es a la de escribir sin crear un personaje detrás del cual ocultarme. La segunda dificultad es seguir escribiendo sin pensar en que estoy escribiendo, buscando autenticidad, honestidad. La tercera dificultad es saber como seguir, una vez que ya estás embarcado. La quinta dificultad supera al resto, pareciera ser.
Uno nunca es suficiente, nada es suficiente pero, paradójicamente, a veces todo es abrumador. Así parece ser la vida, una repetición inconstante. ¿Cuán patético es buscar comprensión en un texto en blanco? ¿Cuánto de absurdo tiene desaparecer entre palabras? Es más de lo mismo. Pero, sino, ¿de que otra manera atraería la atención de el, o de ella, de cualquier el o ella en realidad, que me preste su mesa con mantel, a la siesta y tenga ganas de escucharme, que no tenga vergüenza de decir lo que piensa o siente acerca de mi. Es decir: que sea una mejor persona que yo. Que no tenga vergüenza de decir lo que piensa o siente de si mismo o de si misma, que sea un faro en esta oscuridad encarnada. He conocido faros, no es que no los haya conocido, pero parecen de esas personas con las que uno se cruza en el momento más inoportuno. Un viejo en el colectivo, hablando con otro que le llenaba los espacios con sus palabras y sus pensamientos y el viejo, escuchaba, preguntaba atento, compartía. Un amigo de un amigo, tan curioso e inocente, que con el tiempo se cansó de que lo trataran mal, de que por así de fresco fuera confundido con algún tipo de estupidez (que estupidez la nuestra), la amiga de una ex novia, con una manera tan especial de sacar sus emociones afuera, de hablar desde ahí, que en menos de quince segundos me sentí tan cómodo como nunca.
No se si sería verdad nombrar más de estos espléndidos seres. ¿A donde se encuentran? ¿Donde puedo comprarme uno? ¿Puedo yo ser así? ¿Quiero ser yo así?. La inteligencia me tiene cansado, las discusiones sin argumentos, en donde prepondera las emociones explosivas que no llevan a ningún lado, que ponen la pared del intelectualismo y atrás de esa pantallita de plástico decimos que hablamos de Kant, pero en realidad estamos enojados con nosotros mismos, o porque queremos un caramelo. ¡De Kant! No se puede creer. Estoy saturado de esta ceguera con que vamos hacia adelante, con que comemos una hamburguesa sin saber a que gusto tiene. Supongo que es válido aclarar que yo estoy saturado. Nadie tendría porque estarlo también. ¿Habrá alguien que lo esté?. Es de esperar que este escrito sea una carta, pero sin destinatario o destinataria. Más que nada para que no caiga en manos de otro desesperado que, por esa misma desesperación, diga que también está saturado, solo por acercarse un poco más, que esté desesperado pero de otras cosas, que esté desesperada pero por otras cuestiones. ¿Donde está el límite? Que mentiroso que he sido tantas veces dando concesiones a mis pensamientos y emociones solo para acercarme. Detrás de un auricular un poderoso músico estadounidense de procedencia africana me dijo, al oído, y bastante furioso “everybody is evil, i’m evil, it’s part of the world”.
Sigamos adelante.

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