Aquella tarde, aquella noche.

Ella vestía común, se peinaba común, tenía ojos comunes, hablaba común. Sin embargo todo lo dicho anteriormente es mentira, su ropa resaltaba del resto, su peinado solía ser como la copa de una palmera, sus ojos eran verdes a veces, a veces no, y su vocabulario era extenso y atiborrado de expresiones “difíciles”. Pero era verdad lo que digo, porque ese día había salido de normal, se había disfrazado de normal: remera bordó pegad Sigue leyendo