Fénix dorado.

Estoy cansado de pactar con lo establecido. Estoy cansado de mirar hacia otro lado y tener que “entender” a estos grandes grupos que nos dominan, que nos dicen que es real y que no. Después de muchos años de estudio he podido acceder a conocimentos que “no son reales” según sus propias palabras. Pude modificarme, pude traer cosas, pude conocer una realidad distinta, velada a la mirada del espectador nobel, escondida en las sombras mientras los mantienen ocupados en cuestiones sin importancia: familia, trabajo, estudio. Esta noche eso va a cambiar. La seguridad de esta casa es muy pobre gracias a esta confianza. El control social es la mejor seguridad posible. Nadie cuestiona, nadie se pregunta y si lo hace, y si lo hace no se arriesga a penetrar realmente en el problema, pacta y se da la mano con el poder, lo perdona, pide que lo entiendan. Es imposible seguir jugando y aceptando esto, es imposible, con algo de dignidad, de ganas de crecer, aceptar esto. Candidatos, libros de texto, verdad, mentira, relaciones públicas, es todo inútil, es todo una pantalla mientras por detras violan niñas en su propia red de trata, le quitan el poder del conocimiento a quienes gobiernan y entre ellos se pasan la pelota en falsas oposiciones políticas que, con un poco de indagación caen por su propio peso. Esta despejada la puerta, por suerte es la madrugada. Que gran casa, que gran estanque. Ahí es el lugar perfecto y esta vestimenta negra me va a ayudar a que no me vean. Es imposible que me encuentre y me encarcelen, soy un don nadie. Si soy captura seguro desaparezco pero tengo que correr ese riesgo, así no vale la pena vivir. Muy bien, ya estoy cerca del estanque, es momento de invocarlo.

– ¡Esta sonando la alarma silenciosa!
– ¿A esta hora? Yo pense que iba a ser una noche tranquila. Debe ser un pájaro.
– Esta sonando la alarma silenciosa. ¿Realmente pensas que esta tan mal calibrada? Aca, miren, se ve en la cámara alguien en el jardín.

No me gusta mucho hablar mientras el jefe habla. Ella, en cambio, es más propensa a discutir. Quizás es porque conseguí este trabajo gubernamental que tantos beneficios me da, quizás porque nunca contradije a mis padre, quizás porque tengo miedo de expresar lo que me pasa. No, esos son pensamientos tontos sin fundamento, él es mi capitán y tengo que obedecerlo ¿Sino de que sirve este trabajo?. Vamos despacio hasta el jardín, para que no nos vea. Está haciendo algo raro en el estanque. ¿Atacamos capitán? Claro que no se lo tengo que preguntar, él es muy claro. Se acerca la hija del dueño de casa, entrenada en tácticas militares y con unas habilidades muy particulares. Es sencillo trabajar con ella, es muy predispuesta a ayudar al contrario de lo que uno imaginaría. Muy bien, es momento de atacar.

– Manos arriba, aléjese del estanque.
– ¿De verdad creen que pueden hacer algo al respecto? ¿De verdad creen que a ustedes no les mienten?
– ¿De que está hablando capitán?
– ¡No lo escuchen, esta delirando como todos los criminales!
– No me van a agarrar, ya esta todo hecho, vengan.

El señor sacó una fuerza increíble. Por momentos pareció adquirir otro color su piel. Resulta extraño que nos haya dado tanta pelea estando solo vestido de negro, sin protección y sin armas pero ya está, atado en el jardín es momento de interrogarlo.

– ¿Qué estabas haciendo?
– Jajaja. Ya está hecho, no tiene sentido que lo sepan, están donde quería que estuvieran.
– ¿De qué esta hablando capitán? Estos no son delirios.
– Mujer. ¡Ya basta de contradecirme!- ¿Qué es eso? ¿Eso hiciste vos criminal? ¡¿Qué…

No entiendo, ¿Eso estaba haciendo? Me parecía haber escuchado al respecto pero pensé que eso no existía. Escucho una voz en mi cabeza. Se alza como un Fénix hecho de energía del estanque, formado por pequeñas gotas de luz dorada, formando el gran pájaro como píxeles de luz. ¿Qué esta sucediendo? Las mujeres gritan, el Capitán esta atónito pero el criminal está igual. Entonces ¿Esto no es obra de él? Oh por Dios, esta abriendo el pico y se acaba de comer al Capitán, ahora a la hija del dueño, al criminal, ahora viene por…

– ¿Donde estamos? ¡¿Qué es esto?!
– Relajate, evidentemente  es como una pieza alejada de todo, ahí a la izquierda en un gran vitral esta el jardín, pero no estamos ahí.
– Lo decís como si no lo estuvieramos viendo nosotros mismos
– Es para no volverme loco ¡Al fin has hablado amigo!
– Estamos muertos. Estamos muertos, esto no tenía que pasar.
– ¿Cómo que estamos muertos criminal? ¡¿De que estas hablando?! ¡¿Qué hiciste?!
– No se suponía que pasara esto, era un conjuro para invocar un gigante pero era solo una ilusión, para desacreditar a sus poderosos y ustedes títeres pensé que tendrían un poco de idea de lo que ellos les ocultan.- ¿Un “hechizo”? ¿Esto es una broma?
– Ya, tranquila. Yo estoy igual de sorprendido, pensé que eran solamente cosas de películas o de cuentos.
– El criminal dice que estamos muertos Capitán, en este cuarto oscuro, flotando, yo ya creo cualquier cosa.
– Hay que ir a ese abismo y tirarse, prepárense para morir.

Todos siguen esas instrucciones y se van tirando. Esta todo muy claro en esta calma. Estoy listo para morir. El abismo es cálido y siento el viento de una caída perpétua. Estoy listo para saber que sucede, si el descanso eterno, la nada, el cielo. Es muy dulce.

Esto no es el cielo. Es el jardín donde estábamos, pero cambiado. Esto no es el cielo ni la nada, ni el descanso eterno. Es el mismo jardín. Mis compañeros estan igual de confudidos.

– ¿Qué es esto?
– ¿Donde está la hija del jefe?
– Falta desde que estábamos en el cuarto vacío, pensé que lo había visto Capitán.
– Amigo, ya no estoy seguro de haber visto nada. Este es el jardín pero ¿Diferente?
– Miren ¡es el mismo polvo de energía! ¡no otra vez!

Todo quedó en silencio. Hay una voz en mi cabeza. Es el Fénix. Dice algo, dice algo. Escucho sus palabras. “Esto se lo han ganado gracias al sacrifio de la mujer” dice. Nosotros no sacrificamos a nadie, ella ¿Esta muerta?. Me contesta. Me dice que ahora esta en su dominio. ¿Qué ha pasado? ¿Qué hemos hecho? Me parece que el Capitan, el criminal y la chica han escuchado lo mismo. Ella ya no parece tan agresiva, el capitán ya no tiene autoridad y el criminal es uno de nosotros. Mis emociones han cambiado, creo que las de ellos también. Sigue habiendo polvo dorado pero, proviene de allá, debajo de ese puente de plantas y flores. Es ¿Un hada?. Parece campanita de peter pan, con su polvo. Se me acerca. Puedo ¿Flotar? ¿Volar?. Hay unos pájaros gigantes, con chalecos polares encima del puente. Son cariñosos y los puedo acariciar, tienen el tamaño de un perro. Miro a mis compañeros. Están sonrientes. Es como si supiera todo y ellos también, y los tres compartiéramos este conocimiento. El mundo ahora es lo que podría haber llegado a ser si algunas cosas hubieran sido difenrentes. Es todo lo que deseámos que fuera, nuestros sueños se ven hechos realidad. Bajo de volar.

– ¿Todos sabemos lo mismo? ¿Capitán?
– Si amigo ¿Criminal?
– Si. Déjenme probar algo.

Estamos, en un momento, trasladados a esta hermosa plaza con piso de piedra. Supongo que el criminal nos ha transportado ¿habrá sido ese siempre su deseo?. Esta plaza, con árboles y plantas, animales, limpia, muy blanca y clara. La gente pasa sonriente, vestida con ropas sueltas, como hindúes. En frente como una catedral con arcos, pero vacía, adentro se podía caminar, estaba lleno de gente. Estamos vestidos como reyes, la gente nos mira como reyes. ¿Este mundo es nuestro? Hay algo que está muy mal. ¡Ahí esta mi novia!

– ¡Miren! ¡Es mi novia! Pero de espaldas. No me reconoce.
– No amigo. Debe ser feliz con todos sus deseos cumplidos. Nosotros les hemos dado esto.
– Esto esta mal Capitán. Esto no es real. Esto es una ilusión a donde estamos atrapados. Creemos que sabemos todo pero no es así. Sin embargo me siento tan feliz.
– Puede ser que tengas razón. Pero yo ya no tengo odio, ya no soy un criminal, y su amiga ahora es dulce, tranquila, sonriente. Pero nada tiene sentido

Veo pasar a una chica que me solía cruzar en mi lugar de entrenamiento, que era muy linda, con un chico. Y me sonríe, me hace una reverencia. Nos esperan con un banquete, en una mesa redonda solo para nosotros. Algo esta muy mal. Nos ponen comida en la mesa. No soporto esto, es falso. Le toco la cola a la mujer que nos sirve. No pasa nada. Tiro la comida. No pasa nada. Todos sonríen. Viene otra mesera y hago lo mismo. No pasa nada. Algo esta muy mal. Miro a mis compañeros mientras hago estas cosas y confirmo que ellos estan igual de confundidos y me siguen el juego a ver que pasa. La comida es abundante, es todo hermoso y perfecto, algo esta muy mal. Se acerca una mujer, muy atractiva, pelo al hombro, prominente, que no parece ser una sirvienta. Me levanto y en silencio, me apoyo por detrás y le susurro algo al oído, para molestarla. Tiene el pelo dorado, como el Fénix.

– ¡Amiga! Mira lo que hace nuestro soberano. Necesito que me prestes tu vestido.
– ¿Mi vestido? ¿Por qué?
– Creo que he encontrado un pretendiente y deberé casarme. Ahora me voy a preparar para meterme en la pileta y bañarme.

Los miro, a mi amiga, que nunca a usado vestidos, confundido. Miro hacia donde estaba la plaza y ahora, desierta, se ve una pileta. Voy a probar algo más.

– Pero esa pileta está fría señorita. Está al aire libre.
– No, esta climatizada para que sea lo más cómoda posible.

Esa fue la prueba. Comodidad. Esto era todo cómodo, pero irreal. Somos los dueños del mundo. Esto no tiene sentido y todo el entorno parece conspirado para hacernos sentir que si lo tiene. Miro al capitan, al criminal, a mi amiga y les comparto mi confusión. ¿Qué hacemos?. El capitán se levanta y se va. Todos los seguimos.

– Déjennos solos. Gracias. Capitán, un segundo.
– No me digas Capitán, aca ya no lo soy. Ahora ya entiendo lo que decías, de que algo estaba mal.
– ¿Yo con vestido? Me siento tan bien, pero tan extraña. Yo nunca hubiera elegido esto.
– ¿Recuerdan lo que dijo el Fénix? Nos ganamos esto por sacrificar a esa mujer. Mi hechizo no era para esto, mi hechizo era para convocar una imagen gigante, para mostrarle a la gente que los poderosos ocultaban algo pero parece que en este mundo, todo lo oculto y sacrificado, eliminado, ya no es así. Ese era mi deseo, pero no se si existe libertad.
– ¿Es esto malo? Esa es la pregunta que me estoy haciendo, criminal. Estan todos felices, yo me siento incómodo con que esto parezca una ilusión, pero ¿Y si es real?- Si es una ilusión, no es real, esa es la definición. Aunque tenga estos vestidos yo nunca me vestiría así. Es como si mi pasado no existiese, aunque si existe, para mí. Mi dolor, mi enojo, ya no existen, pero si existen. Me siento aturdida de placer. Eso es una ilusión. Podríamos esperar hasta que se tranquilice y ver que pasa.
– Es posible amiga, pero el Capitán y el Criminal también lo sienten irreal. Aunque no tenga sentido las emociones nos dicen algo que la vista no nos oculta. Parece que hay gente que hemos conocido, pero también hay gente que parece virtual, inventada. ¿Qué hacemos? ¿Podemos volver a la realidad?
– ¿A qué realidad? ¿A la realidad en donde los poderosos nos mantenían tontos, ocupados en cosas que no necesitamos, donde ustedes, sus empleados más cercanos encargados de su seguridad ignoraban el fundamento de su gobierno?
– ¿Y que tan diferente es esto? Nos mantiene atontado ese fénix, ese gobernador ¿Espiritual? Si me permiten, esa fuerza gigante que puede cambiar la realidad. Es lo mismo, pero aca nosotros somos los gobernantes.

No se que hacer. Hoy parezco yo el capitan, y el criminal, y la amiga. Parezco su líder, cosa que nunca fuí. ¿Y este Fénix? ¿Cómo hablar con él? ¿Y si nos vamos lejos? Basta de charla. Ahí hay un transporte. Me subo en el transporte y mis amigos me siguen. Salimos volando a toda velocidad. Si este es el mundo que tiene todo lo que deseo debería poder destruirlo a voluntad. Edificios, casas, todo se empieza a desgranar, a destruir, tengo que poder hablar con el Fénix ahora. Todo se congeló. Volvemos a la sala vacía y escucho la voz del Fénix. Gotas doradas nos rodean. Nos dice que fuimos presos de nuestros deseos. Yo le hecho la culpa, pero no tiene mucho sentido, es un Fénix que cambia la realidad. Queremos volver a la realidad, no estar dopados, pero quiero que todos conozcan al Fénix, o a la posiblidad de que él exista, que otros como él existan. Siento ese vacío otra vez, esa caída perpetua. Otra vez el jardín, pero me siento agotado, normal de nuevo, siento el pasto, todo se oscurece

– ¿Donde está el capitán? ¡¿Donde está!?
– Supongo que es el precio que hemos vuelto a pagar, amiga. Me alegra que te haya vuelto el temperamento.- Yo no me siento tan igual. Lo que pensé que sabía era más complicado de lo que pensaba. ¿Se habrá cumplido tu deseo? Ya no puedo pensar lo mismo que vos.
– No se. Ojalá que si. Porque voy a extrañar al capitán. ¿Estás llorando? No tendrás vestido pero si cambiaste.
– ¿Y vos? Vos estas hablando.

 

 

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