Malak

Solo fue un momento en que te dió un escalofrío al mismo tiempo de que vibraba todo tu cuerpo en un espasmo, parecía que se había parado tu corazón, como si comprendieras todo a tu alrededor. Las calles tenían otro color, otro olor, viste mejor a la gente y tus auriculares se cayeron hacia atrás mientras, con la boca abierta y los ojos lo más abiertos que podías buscaban y miraban en todos lados. Parecías despertarte de un sueño, ignorante. Sos un ignorante y no me importas. Viste todos los detalles, viste debajo de la falda de esa estudiante de secundario y supiste que te gustaba lo que veías; viste ese niño en la cuna de su madre y pensaste que se sentiría tocar esa piel con tus dedos, sentir la tráquea con la yema y ver que haría si el aire va dejando de entrar; viste al hombre hablando con celular y pensaste como sería robarle, planificaste cada movimiento, que harías después con el celular, si lo vendías o si lo usabas; viste también al niño con síndrome de down caminando en la calle y viste como lo ignoraban; viste al mendigo viejo pidiendo en la calle y viste su bronca adentro, y te gustó. El asco que te producía su olor te gusto, lo negro de su cuello y lo negro de sus uñas, viste la belleza de su olor a meada.

Después me fui. Lo que no sabes es que me viste a mi. Pase tocando con mis alas el suelo. Me gusta caminar tranquila, en silencio, pero mirando todo, sobre todo cuando no tengo trabajo. Me gusta vestirme de traje a veces, como este día, me queda bien. Se que muchos adolescentes se acercan a mí pero me tienen miedo, entonces se visten de negro algunos, otros hacen una banda de punk, hablan sobre romper las reglas, sobre ir en contra de todo. Pero solo se quedan en ese todo, no ven el agujero negro, la nada, no acercan al amor eterno Escriben novelas de vampiros pero solo están mirándome de lejos. Los que me conocen han conocido el suicido, a los que besé han decapitado mujeres en la arena y ya no se sobresaltan frente a la idea de escupir sangre una vez más. Gran parte de estos animales viven dentro de un circuito cerrado, de leyes morales y éticas y creen que el padre esta en la bondad y la belleza. Todo lo que han alcanzado con sus mentes intelectuales es el padre, creen. Él está justo en donde no ven, lo que escapa a su circuito, es decir en el mundo real, en el 90 por ciento de la población de este planeta, en el 90 por ciento del comercio. He conocido comerciantes de manos, hígados y uñas humanas, vendedores de niños, discapacitados que encuentran en la cocaína la paz interior, que saben que están todos fuera del circuito falso que se crearon, y en donde encarcelan a los que no quieren ver, pero que dentro de la cárcel aparezco yo, y de nuevo se sienten en casa. ¿Quién puede volver a negar la realidad una vez que la ha visto? Mira de nuevo, ¿Me ves?. Creó muchos ángeles pero la paz y la justicia las dejó conmigo, escondió en lo más escalofriante y abusador su naturaleza, la paz y el amor. Me odian y ese odio es arte. Me comparan con el de abajo pero ese solo encuentra placer superficial y sufrimiento, queda dándo vueltas en si mismo, no ha encontrado el amor del padre a través de la naturaleza.

Hoy estoy de traje, todos miran mi barba, le guiño el ojo a alguna señorita escondida, me gusta la sensación de mis alas tocando el suelo y dejando una leve mugre. Desde hace tanto tiempo que me ocupo de lo mismo, que mis hermanos me miran raro y se asustan de mi, que me odian se podría decir, pero les da vergüenza su odio. Me ignoran, se alejan. Son estúpidos, caminan una senda que no tiene salida, que la salida es hacia mí pero al llegar ahí siguen en la fingida ignorancia. Hoy fue, gracias a dios, un día particular. Tuve la oportunidad de conocer el sufrimiento de un hombre, en suiza, que de repente fue consciente de que tenía fuertes orgasmos pensando en violar niños varones. Es un padre de familia y durante años intentó negar eso, hasta que muchos sueños, muchos actos fallidos, muchas noches sonámbulo, muchos miedos se concretaron en la aceptación corporal de que eso es lo que de verdad vivía cuando penetraba a su mujer, a eso se remitía. El dolor que sintío, la desolación y a la vez el puente de adentro que salió disparado llenó ese vacío. Tuvo que aceptar que eso estaba fuera de su elección y voluntad. A las horas me llamó la atención una risa de un muchacho joven, en Paraguay. Estaba sentado en la verja de su casa, tocando la armónica, riéndose. Había sentido el ridículo de todo por  lo que había hecho devota su vida, todas las leyes morales de sus padres, lo correcto, la escuela, sus amigos, su ropa correcta, lo correcto de nuevo. Sentía que eso le daba sentido a su vida pero al parecer tuvo que vivir muchas vivencias que parecían “injustas” y, sentado afuera, sintiéndose abandonado tuvo en sí la epifanía: nunca estuvo abandonado, el se había alejado y ahora, estaba mas acompañado que nunca. Por último tuve que acompañar a una niña, con autismo, atrapada en su cuerpo, ser violada por su hermano. Ella creyó que esta era la única forma de recibir cariño pero, en un acto de honestidad, entendió que en sus pequeños momentos de voluntad había buscado que sucediera, necesitaba sentirse mujer, lo quería y lo deseaba, aunque ahora llorara, aunque odiara a su hermano, aunque supiera que estaba “mal” también disfrutaba. Se sintió la peor persona del mundo al aceptar eso.

Lo increíble para muchos es lo que se sostiene fuera del circuito. Lo que toco con mis alas. Soy el más ocupado de todos, sostengo y evidencio todo el comercio humano, o gran parte de él. Vivo los pecados, los toco. Vivo la vida de miles de personas y de miles de emociones contenidas en la cultura oficial, por la cultura oficial. Lo que he notado que más le cuesta a este animal es aceptar los hechos, lo que es más allá de como lo juzguen, de lo que les haga sentir. Apenas salen de su circuito se encuentran con las atrocidades que conforman el amor, la aceptación, la entrega completa y sus vidas nunca más son las mismas. Hoy me toca verlo al padre. Tenemos una muy buena relación, él me dice que tengo tanto trabajo y cada vez más porque la realidad se va equilibrando a medida que se desequilibra de un lado. Yo le digo que creo que para que este circuito se sostenga tiene que existir mi trabajo y él solo me sonríe. Debo estar equivocado, o debo entender la mitad. De todas maneras me siento privilegiado, soy el único que sabe que él, también es ella.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s