A la gente de la isla

A gritos alzo la mano entre medio de la multitud. Me acerco a usted señor de traje, con su amigo de rastas a su derecha, con su amiga de jean a su izquierda. ¿Qué está pensando? ¿Está pensando en el discurso que está dando? ¿Está mirando a esta masa amorfa que se amontona frente a usted en esta plaza? ¿Está mirando la fuente que centra esta plaza? ¿Está gritando por dentro porque su esposa lo dejó? ¿Por qué su esposa lo trata mal? ¿Qué está haciendo aca señor de traje? ¿Pequeño animal cósmico encerrado en su prisión verde, rodeado de árboles, perros, gatos, palomas y piedra, piedra hecha camino?.
A ustedes los miro, señoras y señores asentados en el suelo. Mírenme y rían, lloren, crueles caigan al abismo de la existencia. Bajen la mirada y miren. ¿Qué ven? ¡Díganme! ¿Qué ven? Yo les voy a decir que ven. Ven el suelo, ven sus pies, ven sus zapatos, zapatillas, calzado, ven sus pantalones, polleras, ven sus cordones, ven el aire invisible, ven ese suelo duro de lo que llamamos cemento que no es más que elementos traídos de otra parte del mundo y procesados con máquinas, puestos en este suelo, admiren la maravilla que fue implantada bajo sus pies posiblemente antes que nacieran, y esos zapatos hechos con plantas cosechadas y secadas, procesadas con químicos, químicos que a su vez se endurecieron para hacer esos otros elementos con que están hechos sus calzados, algunos tienen partes de pieles de animales que vagaban en el suelo sin pavimentar y fueron matados para hacerlos. ¿Les digo esto para que se asusten? ¿Para que se asombre? ¿Se asustaron, se asombraron, los aburrió, les hizo doler? Entonces eso exactamente quise causar: absolutamente nada. ¿No lo ven? Esos son solo zapatos. Esos son el producto de la industria humana que hace años que viene evolucionando y transformando el mundo, esos son el producto de la matanza, esos son el producto de la agricultura, esos son los inventos creativos de una mente que consiguió pasarlos a un papel y luego se las ingenió para transformarlos de nuevo en la maravilla que llevas en tus pies. Esos no son más que zapatos que quizás mañana cambies. Esos no son más que pantalones que quizás mañana cambies. ¿Qué estoy buscando que entiendas? Todo y nada a la vez. Adentro tuyo, escuchá, sentí, esos son latidos, latidos de una máquina biológica diseñada por el tiempo, por la evolución, por el ambiente, por la necesidad y que ahora está bombeando sangre sobre todo tu cuerpo, cuerpo hecho de los mismos elementos que todo el universo, que el planeta, ordenados de otra manera, funcionando juntos, como por arte de magia (y que quizás esto sea la magia), que nos trae al mundo, que nos deja perplejos, que nos hace sentir escalofríos a la noche con la caricia.

Levanta tu mirada, mira tu alrededor, ¿Qué ves? ¿Qué ves? Otros como vos, humanos vestidos, animales caminando en cuatro patas, árboles, edificios, cielo, otros ojos, otros pelos, otros zapatos, sobre el mismo suelo. ¿Te has dado cuenta de donde estás parado? ¿De la realidad que te rodea y que tu compañero o compañera de al lado comparte? ¿Te has dado cuenta que no existe tal cosa como un compañero o una compañera, como un perro, un árbol o un asfalto? Existen hechos, seres, átomos, nos arriesguemos y digamos que existe percepción y seres que comunican lo que perciben, que se entienden como seres por tener un movimiento automatizado y, quizás, conciente. ¿Conciente? ¿Seres? ¿Algo de esto existe? Por supuesto que no, mis palabras no existen, existen sonidos, ondas sonoras que llegan a tus tímpanos, que traducís y que te remiten a otras experiencias, externas, o internas. ¿Internas? Si, internas, ¿Acaso no te parece una locura lo que estoy diciendo? Debería, es lo más probable, porque cuando bajaste la mirada, cuando viste tus zapatos, cuando viste a los demás, cuando te hablé de todo esto no creíste nada, no viste zapatos, no viste un ser humano, ni sangre, ni piel, ni árboles. Viste infancia, miedo, aburrimiento, recuerdos, viste héroes, viste princesas, viste bosques, viste películas, canciones, cantos, gritos, dolor, angustia, viste un prado lleno de dragones que susurraban a tu oído la más bella canción del universo y que luego se disolvían en un espejismo de un paisaje inhóspito, en donde un gran plato sucio gigante giraba sobre si mismo y en donde el resto del paisaje se incendiaba con un fuego que no quema. O algo similar, al menos, algo que ese de al lado no puede ver y nunca podrá verlo, ni escucharlo, ni sentirlo.

Bienvenido, bienvenido. Esta es la puerta al todo, al todo que te rodea, al que hemos de nombrar, de sentir, de vivir, de amar u odiar. Bienvenido al mundo de las mil maravillas en donde nada existe pero todo existe. ¿A donde está ese mundo que los demás no podemos ver? Quien sabe, pero está ahí, está acá en este momento y quién sabe cuantas cosas más están acá en este momento que no podemos percibir. Bienvenido a la vida, bienvenido al mundo. Mira al niño que tenés al lado, miralo comer el helado, mira sus cachetes manchados, su sonrisa tierna, esto que tenés al lado es todo lo que hay en el mundo, en el universo, solo eso, en este instante. ¿A donde están? ¿Qué era esa farsa detrás del discurso? ¿Qué creían que era eso? Eso, amigos, amigas, desconocidos, era un hombre usando el aire para transmitirles pensamientos, mundos internos suyos, intentandos convencerlos de que ese mundo suyo también debería ser de ustedes, vendérselos, espejos de colores por oro. Por el oro de su atención, de su tiempo y, ¿Qué creen que estoy haciendo yo en este momento sino lo mismo? Ilusos, déjense vender, déjennos existir a nosotros, los que nos atrevemos a existir, el mundo es nuestro, porque lo amamos profundamente, porque lo estrujamos, lo conservamos en nuestro corazón, en nuestra mente, aquella hoja de color verde un poco distinta por cada segundo que la luz del sol la toca de manera diferente y que va cayendo al suelo, al suelo hecho de la magnífica ingeniería humana, hecho de la magnífica roca de la que el mundo está hecho, hecho de movimientos y manos que ya no están acá para que las veamos, de secretos, de madres, padres, hermanos, amigos, callos, ropa, tierra, suciedad y miles y miles de mundos colisionando, hecho de trabajo, de movimiento, de energía ahora convertida en suelo, para que ustedes se paren y sean estafados.

Ratones, ratas de iglesia, siéntense a leer a Dios bajos los pilares del templo, de este templo que los rodea, que te está rodeando en este momento, a vos con tu suéter, a vos con tu teléfono celular. Accedan al conocimiento humano, al conocimiento acumulado de la experiencia, déjense obnubilar por la práctica de la vida, lloren, lloren y rían, sonrían y deprímanse, vivan la muerte, la vida, ¿O qué? Esperen ¿ No me digan que creen que el mundo, la vida, la existencia es solo aquello que logran captar con su mente y que piensan que está bien? No me digan… Por favor no me den esa noticia… No podría… ¿No me digan que creen, piensan, sienten, existen dentro de esa burbuja que se crearon? O que gente como yo les estafó diciendo que existía. A ver, vos, sacate los zapatos. ¿Por qué no? ¿No podes? ¿Eso no existe en tu mundo? Sin embargo existe, mira, es muy sencillo. ¿Viste? Me saqué los zapatos y que hermoso es este asfalto caliente, que hermoso es que mi cuerpo me transmita esto, que hermoso poder vivir en Dios. ¿Qué sucede? ¿Por qué me miran así? ¿Acaso pensaban que Dios estaba en un templo, en una marmita, en una carta? Por supuesto que sí, también allí. Pero también aca, con ustedes, entre ustedes, en ustedes, y ustedes en él. o en Ella. Ni él ni ella, ni eso, ni aquello, sino en lo que es. Porque todo es, en este o en otros mundos todo esto. La negación siempre va a ser relativa. Relativa a otra cosa. Si no quieren aceptarlo perfecto, seguirán negándolo porque en su mundo eso no existe, sin embargo existe, en este otro mundo, que también incluye el suyo, que te excede, que respira por si mismo, que te respira, en el que sos su propio oxígeno.

Bienvenidos a todos, a los que se niegan a los que lo aceptan, sus vidas no serán las mismas en este segundo. Nunca más. Las palabras son solo sonidos, nada más. Que incitan otras cosas. Que esas otras cosas son otras cosas. ¿Qué más quieren? Nada es más de lo que es. ¿Qué estás buscando en eso que no es? ¿Algo que no es? Estás buscando en el lugar equivocado. Pero seguí buscando, si lo estás buscando entonces existe, porque todo existe, solo tenés que saber en donde existe, quizás en tu fantasía, quizás en tu mundo, quizás tiene otro olor, quizás tiene otros ojos, quizás no te ama, quizás te ama, quizás siempre fuiste vos. ¿Qué más hay? Todo, ¿Qué más existe? ¡Todo! Y yo los incito, yo los estafo, los estafo a vivirlo, a vivir esa angustia y ese miedo que tienen, a vivirlo a fondo, ya que no es más que eso, no hay nada más, nada más que ustedes en ustedes. Bienvenidos, bienvenidos a la vida, hecha para lo que quieras, para consumirla y disfrutarla, o sufrirla, de vos depende en alguna medida, con la poca decisión que puedas tomar, lo hermoso u horrible puede cambiar de rostro y de máscara. Yo los incito, los invoco a vivir la vida y a disfrutarla en cada átomo, en cada parte de Dios, en cada parte de ustedes, del todo, ¿Pueden sentirlo? ¿Pueden ver que sus pensamientos son solo pensamientos? Eso nomas. Que niños que somos, que presos de nuestras propias imaginaciones, que presos de nuestras propias ideas, que presos de nosotros mismos, que poco amor que nos tenemos, como seguimos tanteando en la oscuridad, oscuridad que aparece porque cerramos los ojos.

Quítense los zapatos, bienvenidos a la vida, bienvenidos al mundo.

Sinrazones

¿Cuál es la diferencia entre un filósofo y un profeta? ¿Cuál es la diferencia entre un estudioso y un practicante? ¿Cuál es la diferencia entre un ingeniero mecánico y un mecánico de barrio? ¿Cuál es la diferencia entre un teórico y un empirista? (Gloria al señor Asimov). ¿Cuál es la diferencia entre un valiente y un cobarde? ¿Cuál es la diferencia entre el que pregunta y el que busca respuestas? ¿Cuál es la diferencia que hace que haya diferencias?.
Un profeta, un hombre de Dios, un hombre que ha conocido a Dios en cualquiera de sus facetas no se esfuerza por justificar su conocimiento (si, conocimiento), se esfuerza por encontrar las mejores palabras para transmitir lo que ha vivido, en algunos casos trata de enseñar lo que ha vivido, en los mejores casos trata de acompañar a los que dicen que quieren tomar un camino similar. El practicante crea su propia teoría. El mecánico sabe como hacer funcionar un auto roto, el teórico tiene un gran límite Sigue leyendo

Me olvidé de como Creer en Dios

Me olvide como creer en Dios.

Si miro a la pared veo concreto, ladrillos, cemento, diagnósticos, peleas, color, pintura y gordos transpirados que cobran su trabajo muy caro. Dejé de distinguir entre dormir y pensar, entre vivir y disciplinarme, soy negruzco. Me olvidé de como regalarme una segunda taza de leche con chocolate y de como masticar despacio para sentir el gusto. Escribir se me da como tarea tediosa, como mover un telescopio. Si miro al hueco de mi ventana y pasa el aire, solo puedo pensar en pendientes: ropa para lavar, comida, zapatillas, hueco, vaso por lavar, tarea, pie, rascarme, ordenar, plata, plata, plata. Ya hasta cambiar las cosas de lugar en mi pieza o dormir son tareas que solo me satisfacen momentáneamente, parecen ese caramelo cuando llorábamos de chico que una madre cansada de intentar entenderno Sigue leyendo

Estas actuando.

Estas actuando. Estamos actuando. Estoy actuando. Basta.

Esa remera, esa camisa de color gris, esos zapatos, esa imagen que das, estás actuando. Estás pendiente de eso, estás actuando. Estoy actuando. Imposible de algo que me sea ajeno. Alejado de sí el que pretenda separarse de aquello que le afecta. Si merece tu atención no te es ajeno. Estás actuando. Pones cara, hablas, te reís porque tenes que reírte, tomas porque todos toman, escribo de x o y manera porque así se escribe, repito formatos Sigue leyendo

Puede ser una merienda.

Todos nuestros esfuerzos parecen dirigidos hacia la misma meta. Aquello que en nuestra cultura occidental llamamos felicidad, que otros más atrevidos llaman amor, que algunos con un mínimo conocimiento de vocabulario se osan a llamar paz, que algún amante de la cultura hindú llama nirvana (negando obviamente su desconocimiento central de tal concepto), que yo me animo, por una cuestión de simple necesidad de nombrarlo, vacío. Sigue leyendo

El arte y las ventanas.

El hacer arte parece ser más que un medio una necesidad del artista, que ve en la realidad fuera de sí mismo una verdad libre, profunda (no significativa, sino llena de detalles) iluminada pero vetada para otros. También en esta contemplación se mira adentro y siente, ve, oye más o a lo mejor solo más atentamente o mejor que el común amarrado a cuestiones pragmáticas.

Las emociones, afectos y sentimientos parecen ser meras formas del lenguaje interno con las que el verdadero artista (y con verdadero no me refiero a superior ni mucho menos, sino a verdadero en tanto al concepto de artista, o a un artista conciente, completo) solo tiene un diálogo y para quién no son un misterio. Sigue leyendo