Nunca lei Hemingway.

Nunca lei Hemingway pero vi una película en la que un personaje actúa como si fuera él y me encantó. Hoy y ayer vuelven los presagios de muerte, una posesión interna que me quema y que quiero creer que a cualquiera le pasa, un monstruo del pasado, de las profundidades, oculto, de antaño, que sin querer despierta y hay que combatir. ¿Por qué hay que combatiro? Porque ya está aca, y someterse no es una opción para los que no somos cobardes (para los que no pretendemos serlo). Nadie sabe quien es, na Sigue leyendo

Aquella tarde, aquella noche.

Ella vestía común, se peinaba común, tenía ojos comunes, hablaba común. Sin embargo todo lo dicho anteriormente es mentira, su ropa resaltaba del resto, su peinado solía ser como la copa de una palmera, sus ojos eran verdes a veces, a veces no, y su vocabulario era extenso y atiborrado de expresiones “difíciles”. Pero era verdad lo que digo, porque ese día había salido de normal, se había disfrazado de normal: remera bordó pegad Sigue leyendo

Anabel 6

 Caí, en la red. Petrificado, miraba para todos lados, perdido en un pérfido azul transparente que me revolcaba con cada ojal de mi zapatilla interior. Zapatilla que, lejos de ser de marca, solo apuntaba a un buen gusto general. Seguía sin poder devolverle la mirada. Dudas, dudas, decisiones, perdición total y resignación del abuso de poder, sobre mi persona. Tuve que devolver el pedido con un “caminemos” bien actuado, a punto caramelo, de corbata de comunión y limpieza de propaganda. Esa capacidad que tienen algunos y algunas para dominarnos, para terminar creyendo que es nuestra una decisión que no es sino cháchara suya para revolcarnos en sus deseos. Incesto de la vocación y de la palabra con la palabra, del querido y querida, de mil mates quem Sigue leyendo

Me olvidé de como Creer en Dios

Me olvide como creer en Dios.

Si miro a la pared veo concreto, ladrillos, cemento, diagnósticos, peleas, color, pintura y gordos transpirados que cobran su trabajo muy caro. Dejé de distinguir entre dormir y pensar, entre vivir y disciplinarme, soy negruzco. Me olvidé de como regalarme una segunda taza de leche con chocolate y de como masticar despacio para sentir el gusto. Escribir se me da como tarea tediosa, como mover un telescopio. Si miro al hueco de mi ventana y pasa el aire, solo puedo pensar en pendientes: ropa para lavar, comida, zapatillas, hueco, vaso por lavar, tarea, pie, rascarme, ordenar, plata, plata, plata. Ya hasta cambiar las cosas de lugar en mi pieza o dormir son tareas que solo me satisfacen momentáneamente, parecen ese caramelo cuando llorábamos de chico que una madre cansada de intentar entenderno Sigue leyendo

Aquello que se olvidó de decir.

No llovía, pero la temperatura estaba más baja de lo que pensaba para aquellos días demasiado calurosos para lo que mis padres llamaban “la época fría” antes conocida como invierno. Desde que en la tierra los polos habían cedido y el calor había arrasado lo Sigue leyendo