De noche.

Después de sonreírle a sus amigos, con el pucho en la mano, un muchacho se dirige a un bar, solo. Se sienta en una de las mesas de plástico de este bar que es servido en realidad por un kiosco. No sabe que pedir y mucho menos parece interesarle, es solo una excusa y  a la vez un ancla. Pide al final una cerveza que termina bebiendo hasta la mitad. En cada sorbo que toma se la pasa mirando a la calle, viendo pasar los autos en la madrugada. Parece estar cómodo, es el ú Sigue leyendo

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Aquello que se olvidó de decir.

No llovía, pero la temperatura estaba más baja de lo que pensaba para aquellos días demasiado calurosos para lo que mis padres llamaban “la época fría” antes conocida como invierno. Desde que en la tierra los polos habían cedido y el calor había arrasado lo Sigue leyendo

Dejando de entender

Pero hoy, entre tanta incertidumbre y nubes lúgubres, me cansé del lío. Y, en el lío, me encontré desnudo, caminando, escuchando el ruido de la rueda trasera de mi bici, sin pensar.

Si pienso, perezco. Perenne como la hoja de aquel árbol hecho de escamas de dragón, entre cohortes y corbatas de mal gusto. Juego a la pelota con el vecino. Juego al padel con el vecino. Juego a los besos con la vecina y muero en el intento de escalar la montaña. Mientras, recorro de nuevo el paisaje, con la mirada y el oído puesto frente al corredor que hago camino. Mientras me deslizo, logro dejar de entender. Sigue leyendo