Fénix dorado.

Estoy cansado de pactar con lo establecido. Estoy cansado de mirar hacia otro lado y tener que “entender” a estos grandes grupos que nos dominan, que nos dicen que es real y que no. Después de muchos años de estudio he podido acceder a conocimentos que “no son reales” según sus propias palabras. Pude modificarme, pude traer cosas, pude conocer una realidad distinta, velada a la mirada del espectador nobel, escondida en las Sigue leyendo

Anuncios

Anabel 6

 Caí, en la red. Petrificado, miraba para todos lados, perdido en un pérfido azul transparente que me revolcaba con cada ojal de mi zapatilla interior. Zapatilla que, lejos de ser de marca, solo apuntaba a un buen gusto general. Seguía sin poder devolverle la mirada. Dudas, dudas, decisiones, perdición total y resignación del abuso de poder, sobre mi persona. Tuve que devolver el pedido con un “caminemos” bien actuado, a punto caramelo, de corbata de comunión y limpieza de propaganda. Esa capacidad que tienen algunos y algunas para dominarnos, para terminar creyendo que es nuestra una decisión que no es sino cháchara suya para revolcarnos en sus deseos. Incesto de la vocación y de la palabra con la palabra, del querido y querida, de mil mates quem Sigue leyendo

Me olvidé de como Creer en Dios

Me olvide como creer en Dios.

Si miro a la pared veo concreto, ladrillos, cemento, diagnósticos, peleas, color, pintura y gordos transpirados que cobran su trabajo muy caro. Dejé de distinguir entre dormir y pensar, entre vivir y disciplinarme, soy negruzco. Me olvidé de como regalarme una segunda taza de leche con chocolate y de como masticar despacio para sentir el gusto. Escribir se me da como tarea tediosa, como mover un telescopio. Si miro al hueco de mi ventana y pasa el aire, solo puedo pensar en pendientes: ropa para lavar, comida, zapatillas, hueco, vaso por lavar, tarea, pie, rascarme, ordenar, plata, plata, plata. Ya hasta cambiar las cosas de lugar en mi pieza o dormir son tareas que solo me satisfacen momentáneamente, parecen ese caramelo cuando llorábamos de chico que una madre cansada de intentar entenderno Sigue leyendo

Aquello que se olvidó de decir.

No llovía, pero la temperatura estaba más baja de lo que pensaba para aquellos días demasiado calurosos para lo que mis padres llamaban “la época fría” antes conocida como invierno. Desde que en la tierra los polos habían cedido y el calor había arrasado lo Sigue leyendo

El sendero a la montaña.

Se me había entregado la gran lanza. Yo, hijo de un simple granjero, con una lanza, me sentía tan cómodo como un toro en medio de un lago. Una amiga de la familia se me acercó, me llevó a mi pieza con la excusa de preguntarme algo acerca de mi trabajo en la granja y me dio dos esferas que, cuando las movías, hacía un sonido hermoso. Ambas azules y ambas con un gallo dibujado. Me dijo que el gallo simbolizaba el despertar, la llamada y que yo sabría cuando usarlas. Se fue, dejándome más preguntas que respuestas. Se me encargo, con esa lanza (me enteraría tarde), liderar un ejército que Sigue leyendo

Caminos (relato de un periodista)

Hay un héroe que no tiene ni capa ni armadura, ni caballo. Solo una sonrisa, un bastón, una mochila, se viste de blanco con telas fuertes, apegadas al cuerpo; con cinturones por todo el cuerpo, partes rotas, amarillentas otras, casi como emparchado pero bien apretado, seguro. Lo que tiene de extraño este personaje es que va cambiando, sin dejar de ser quien es, todos lo reconocen. A veces esas ropas se tornan holgadas y cuelgan, como de lino. Otras, se transforman en ropajes negros, ya sean holgadas o apretadas al cuerpo; su bastón se convierte en espada, en lanza, en guantes de hierro negro, en escudo pero generalmente es solo un bastón más alto que Sigue leyendo