De noche.

Después de sonreírle a sus amigos, con el pucho en la mano, un muchacho se dirige a un bar, solo. Se sienta en una de las mesas de plástico de este bar que es servido en realidad por un kiosco. No sabe que pedir y mucho menos parece interesarle, es solo una excusa y  a la vez un ancla. Pide al final una cerveza que termina bebiendo hasta la mitad. En cada sorbo que toma se la pasa mirando a la calle, viendo pasar los autos en la madrugada. Parece estar cómodo, es el ú Sigue leyendo

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Aquello que se olvidó de decir.

No llovía, pero la temperatura estaba más baja de lo que pensaba para aquellos días demasiado calurosos para lo que mis padres llamaban “la época fría” antes conocida como invierno. Desde que en la tierra los polos habían cedido y el calor había arrasado lo Sigue leyendo

Anabel 1.

Te miro sin mirarte. Te imagino con mis ojos abiertos aunque se que estás detrás mío. Miro en frente, veo los edificios de formas ingeniosas como ese que parece hundido hacia adentro y juego. De pequeña me encantaba imaginar, jugar. De grande me sigue gustando y me gustó poder decirte lo que imaginaba y sentirme tan a gusto diciéndotelo, como si vos también lo pudieras entender. Che misterioso ¿viste ese edificio? Las ventanas se miran, debe estar bueno ver a un vecino copado siendo feliz, horrible si tu vecino de enfrente está depresivo y lo ves mirar tele y comer helado todo el día, o mirar por el precipicio sin miedo a caer. Somos tan voyeuristas que nos encantaría ver sin que nos vieran, tal cual nosotros en esta plaza.

Mis piernas depiladas me piden que me bañe pero no les hago caso, sería como darle manija a esa manía argentina de tener Sigue leyendo

El arte y las ventanas.

El hacer arte parece ser más que un medio una necesidad del artista, que ve en la realidad fuera de sí mismo una verdad libre, profunda (no significativa, sino llena de detalles) iluminada pero vetada para otros. También en esta contemplación se mira adentro y siente, ve, oye más o a lo mejor solo más atentamente o mejor que el común amarrado a cuestiones pragmáticas.

Las emociones, afectos y sentimientos parecen ser meras formas del lenguaje interno con las que el verdadero artista (y con verdadero no me refiero a superior ni mucho menos, sino a verdadero en tanto al concepto de artista, o a un artista conciente, completo) solo tiene un diálogo y para quién no son un misterio. Sigue leyendo